jueves, 12 de junio de 2014

4. La reflexión

Con tanto pensamiento revoloteando como mariposas por mi mente, había olvidado por completo a Eric. Se que tiene razones más que suficientes para estar enfadado. Teniendo en cuenta,que siempre sabe donde estoy,con quién o qué estoy haciendo. Con el paso de los años, controla permanente y asfixiantemente la totalidad de mi tiempo.
Hablando de él , empiezo a sentirme un poco triste. Siempre tuve claro mis sentimientos .Pero hace alrededor de un año,creo que esos sentimientos han ido cambiando.
Cuando Eric y yo nos conocimos ,creo que más que enamorarnos, encontramos el uno el otro esa perfecta cura para el espíritu.. No fue ni de lejos un encuentro sexual. Tampoco rozaba el romanticismo. Ambos teníamos que aprender a a sanar las heridas más profundas del alma .Y creímos, que el uno para el otro. Seria el argüento. perfecto.

Por aquel entonces,yo tenia dos trabajos,además de intentar llevar adelante mis estudios. Entre tanto caos diario,y mi madre,no encontraba espacio para olvidar. Cargaba a la espalda mi anterior relación una losa pesada de arrepentimiento y resentimiento .Si bajaba la guardia , me venia abajo. Y entonces..Hay estaba Marcos...Su cara. Sus ojos. El sonido grave de su voz. Hablo de esto y me cuesta respirar. Hace tantos años y todavía no le he olvidado. Mi corazón continua allí,anclado. En aquel triste puente Mientras se despide de mi. Sin atreverse a decirme adiós.
No quiero llorar..
Pero estas lagrimas me limpian el alma. Marcos fue el latido para mi corazón. Fue el oxigeno para mis pulmones. El amante,el amigo. Aquella única persona que siempre creyó en mi. Inseparable,era capaz de sentir mi dolor y también de compartir mi alegría de la forma más humilde y sincera que había visto jamás.
Nunca se burló de mi aspecto. Nunca se avergonzó de mi. Me prometió que siempre estaría a mi lado. Que nunca me dejaría.
Hasta aquella tarde en aquel puente maldito.
  • Vera,te he citado aquí .Porque es un lugar hermoso para despedirme de ti. Se que no entiendes nada,mi niña. También se que sufrirás mi auséncia. Y que el primer año sin mi, quizá sea el más duro. Pero también se, que poco a poco,esa honda tristeza que albergará tu corazón. Cederá el paso a los tiernos rayos de Sol. De un nuevo amanecer .Confío en esa joven testaruda que encontrará de nuevo su destino. Y retomará las riendas de su vida. También se que será capaz de enamorarse de nuevo,de querer y dejarse querer. Se que será feliz y en algún lugar,no muy lejano. Yo disfrutaré cada segundo de su felicidad. Ha mi modo,mi manera.
Me besó en los labios. Suavemente y se fué. Jamás supe nada más de él Abandonó el piso donde vivía .Su compañero Alberto tampoco supo nada de él. Simplemente,desapareció.
Durante los dos primeros años de experimentar la soledad más terrible del mundo lo odié hasta en lo más profundo de mis entrañas.
Pensé una y mil veces que me habría abandonado por alguna otra mujer. Que sería tan cobarde que prefirió la huida a la claridad y la honestidad.
También pensé que la culpable sería yo. Soy tan peculiar,rara y distinta. No me extrañaba pues que se hubiese cansado simplemente de vivir con una loca chiflada como yo.
Esos pensamientos,como látigos de espinas en mi corazón. Y en mi mente.
Pero a los cuatro años,una carta llegó a mi domicilio:

Estimada Vera,
Esta carta es una voluntad de nuestro hijo Marcos Ribero. No tuvimos el placer de conocernos,dado que nosotros residimos en Roma .Pero Marcos, en sus cartas,siempre nos habló de ti .De su inseparable y tierna Vera.
Por esta razón,nos pidió que cuatro años después de su partida te enviásemos la siguiente caja. Dijo que entenderías muy bien su contenido.
Marcos falleció a causa de una leucemia mortal que no le permitió batalla alguna .Y decidió viajar hasta Roma,lejos de ti. Para que no vieses en él tanto sufrimiento. Y tus recuerdos de él fueran los más bonitos y tiernos que pudieses recordar.
Vera,Marcos te tuvo en su mente y en su corazón. Hasta el último segundo de su vida. Y en su corazón permanecerás hasta la eternidad.


Atentamente; Familia Ribero- Carolingio.


En la caja,un diario. Unas zapatillas converse, (mis tan amadas bambas)Un itinerario de París,de Roma y de Japón.
Y un CD de jazz.

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