- Pietro,¿donde estamos? no veo ningún restaurante por aquí.
- No hay restaurante en la ciudad más bello para mi ,que esta humilde plaza con esta hermosa fuente.Suelo venir aqui con mucha frecuencia.Es un sitio especial.
Se quitó el casco y abrió el sillín de la moto.Sacó de él unas porciones de lo que parecía una pizza de varios quesos y unos refrescos.
Estaba seducida.Completamente,El muchacho,unos 10 años mas joven que yo pero enormemente atractivo,me observaba con delicadeza y piedad sentado sobre la repisa de la fuente.Apenas podía tragar.Esta situación era tan rara e increíblemente mágica que pensaba que solo era posible en la ficción.Que una chica de barrio , confundida y perdida,más allá de los treinta años jamás viviría algo asi. Pero por increíble que parezca,es verdad.Estoy aquí con un extraño que me hace vibrar:
- Gracias,Pietro. Me siento halagada.Es un día muy intenso ,el de hoy,para mi.Primero el avión,la pareja de ancianos..Roma...Bueno.,-Inspiro- se agradece un poco de paz.
- No hay de que.Y dime,¿que hace una chica como tu,sola ,en una ciudad como esta?
Le di un sorbo grande al refresco:
- Bueno es un poco largo y muy complicado.Haber como lo digo sin que pienses que soy una loca chiflada...ufff..haber! tengo un itinerario con una especie de ruta marcada .Este plano de Roma forma parte de mi pasado.La idea es ,pues,venir hasta aquí a descubrirlo..jejjeje - la risa nerviosa y los tics hacen acto de presencia-.
El adonis italiano me mira fijamente en silencio.Se pone en pie,seguro de si mismo.Y suavemente,me besa.Parecen los segundos más largos del mundo.Sus dientes perlados me acarician los labios sen un intento de hacerlos suyos.Yo conmocionada me dejo abusar y respondo ,con los ojos cerrados,y el calor que desprende mi cuerpo.Sigue besándome sin permitir que su húmeda impaciencia invada mi sedienta boca.Estos tibios minutos ,dejan de ser virginales para darle paso a la acción.Mis manos, buscan deslizarse sobre su corpulenta espalda.El responde sin titubear,soltando mi melena al viento mientras va enredando sus dedos.
Una parte racional de mi conciencia sabe que esto no está bien.Pero mi corazón sigue latiendo con unas atroces ganas del más puro sexo.
Continua osado. regalando emociones a mi cuerpo.Me derrito ante la idea de lo que está sucediendo.Este apuesto italiano ,me enseña a volar hacia paraíso con más perversión y lujuria que jamás se hubiera conocido.
Las calles áridas son testigos mudos y cómplices del mejor sexo que haya sentido jamás.
Continua osado. regalando emociones a mi cuerpo.Me derrito ante la idea de lo que está sucediendo.Este apuesto italiano ,me enseña a volar hacia paraíso con más perversión y lujuria que jamás se hubiera conocido.
Las calles áridas son testigos mudos y cómplices del mejor sexo que haya sentido jamás.



